No tengo enemigos, pero sí un mal amigo: el amor.
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sábado, 17 de diciembre de 2011
Un no sé qué que qué sé yo.
Es un día normal, un tanto tranquilo. Haces lo de siempre: saludas, hablas, ríes... Lo mismo que todos los días. Te das cuenta de que esa persona con la que te llevabas tan bien empieza a interesarte más. "¿Cómo es posible?" Te preguntas. Intentas rectificar, pero no puedes. Amigo, la has cagado pero bien cagada. ¿Qué haces ahora? Olvídala, corre. Pero no, no te la puedes sacar de la cabeza. Sabes que no tienes nada que hacer y, sin embargo, la suicida kamikaze de tu mente no quiere olvidarla. Peor para vosotros. Sabéis que no tenéis nada que hacer.
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